Las alitas de pollo son uno de los aperitivos o platos principales más versátiles y que gustan de la gastronomía en todo el mundo. Además de económicas, permiten una infinidad de recetas, ya sea buscando un toque crujiente al horno o una textura jugosa bañándolas en una salsa casera. Si disfrutas comiendo con las manos, con los dedos manchados de una deliciosa salsa que debes chupar antes de pasar a la servilleta, esta selección que te traemos de recetas de alitas de pollo te resultará irresistible. Y prepárate porque las hay desde tradicionales de la gastronomía española, hasta con un toque internacional.
A continuación, te presentamos 7 formas de cocinar alitas de pollo que hemos preparado y garantizan sabor, rapidez y las texturas perfectas.
Alitas de pollo al ajillo
Esta receta es típica de la cocina española, la versión clásica en sartén, rápida y fácil de preparar, perfecta como aperitivo o plato principal si se acompaña bien. Si te gusta el ajo, esta es tu receta perfecta ya que queda caramelizado junto a junas alitas de pollo muy jugosas.
Su secreto
El corazón de esta receta reside en el majado: se requiere una buena cantidad de ajo, aproximadamente 20 dientes por cada kilo de alitas, triturado junto con vino blanco y orégano. Es muy importante no quemar el ajo durante la preparación, ya que esto podría dejar un sabor amargo en la receta. Si eres fan del ajo, puedes conseguir más sabor en la salsa, se puede triturar el ajo con un mortero dejando trocitos que se caramelizarán durante la cocción.
Alas de pollo al ajillo al horno
Esta es una variación de la receta anterior pero que en este caso se prepara en el horno, lo que nos permite lograr un toque más crujiente y tostado en la piel. Y teniendo cuidado de no quemarlos, unos ajos ligeramente tostados.
Técnica al horno
Al igual que en la versión que hemos visto antes de sartén, la carne se macera con ajo picado y vino para que se impregne de su sabor. Sin embargo, la cocción al horno ofrece la ventaja de dorar la piel, aunque requiere cuidado para evitar que los trocitos de ajo se quemen, ya sabes que el ajo quemado está amargo. El proceso implica marinar las alas salpimentadas con ajo picado, perejil y vino blanco durante al menos unos 30 minutos antes de hornear a 200°C por 40 a 60 minutos, volteándolas a mitad del proceso para asegurar un dorado uniforme por ambos lados.
Alitas de pollo adobadas al horno
Esta receta se enfoca en el marinado previo, ideal para que la carne de las alitas absorba el sabor de las especias, lo que consigue un sabor intenso a la vez que una textura crujiente.
Adobo con un toque crujiente
El adobo incluye vinagre, vino blanco, orégano, pimienta molida y pimentón dulce, junto con una hoja de laurel, y se recomienda dejar macerar las alitas al menos 2 horas, o idealmente desde el día anterior en el frigorífico. Para lograr una textura crujiente, las alitas se rebozan ligeramente solo con harina antes de hornear a 180ºC durante unos 40 minutos, volteándolas a mitad del proceso. Se puede aumentar la temperatura a 200ºC al final para intensificar el crujiente, vigilando que no se quemen. Esta preparación también se puede hacer en una freidora de aire y quedan genial.
Alitas de pollo asadas con mostaza y miel
Una opción deliciosa que combina lo dulce con lo ácido, resultando en una piel crujiente a la vez que caramelizada.
Conseguimos el equilibrio dulce-ácido
La salsa se compone de miel líquida, mostaza a la antigua y un toque de Pedro Ximénez (o cualquier vino dulce). Las alitas se mezclan con esta salsa y, aunque se pueden cocinar de inmediato, se recomienda dejarlas macerar un par de horas para que resulten más sabrosas. Se asan en el horno a 180ºC durante unos 45 minutos, y es aconsejable darles la vuelta a mitad de la cocción para que se doren por ambos lados. La mostaza y la miel aseguran una capa exterior dulce y caramelizada, manteniendo las alitas jugosas por dentro.
Alitas de pollo con salsa barbacoa
Esta receta es una solución fácil que utiliza salsa barbacoa para dar un toque caramelizado al plato en muy poco tiempo. Si no tenemos tiempo de hacer la salsa barbacoa, podemos recurrir a una salsa barbacoa de bote que sea de calidad.
El glaseado
La clave de la preparación es el glaseado que proporciona la salsa barbacoa. Las alitas se embadurnan con la salsa y se hornean a 180 grados. Para un sabor más profundo, se sugiere un macerado de 3 o 4 horas en el frigorífico, aunque este paso es opcional es muy recomendable. A mitad del horneado (después de la primera media hora), se les da la vuelta y se vuelven a pintar con salsa barbacoa para asegurar que queden caramelizadas.
Alitas de pollo con salsa de ostras al horno
Una receta en la que saltamos a los sabores orientales que aporta la salsa de ostras, siendo muy fácil de preparar y de conseguir un toque asiático.
Sabores marinos y exóticos
Las alitas se maceran con salsa de ostras, salsa de soja, miel, aceite de sésamo y ajo. La salsa de ostras proporciona un sabor original, pero puede sustituirse por salsa de soja espesa, más suave pero con mayor caramelizado. También puedes conseguir el punto intermedio jugando con las cantidades de ambas salsas. El macerado debe reposar al menos dos horas para un resultado más sabroso. Se hornean a 180º durante aproximadamente una hora, dándoles la vuelta a la media hora. Esta receta permite ajustes, por ejemplo, si te gusta el picante puedes añadir cayena o chili.
Alitas de pollo teriyaki estilo japonés
El teriyaki es una técnica culinaria japonesa donde los alimentos se asan tras ser marinados en una salsa dulce (o tare). Al igual que con la salsa salsa barbacoa, también puedes recurrir a un bote de salsa teriyaki comercial. No es tan fácil de encontrar como una salsa barbacoa pero se puede encontrar en muchas grandes superficies.
Un sabor dulce y umami
La salsa tare tradicionalmente incluye salsa de soja, mirin (o sake), azúcar (nosotros peferimos miel) y jengibre. Esta marinada le da un brillo característico a los alimentos y un sabor agridulce con toques salados y umami. Las alitas se marinan por un mínimo de 30 minutos (o idealmente más) y se asan a 200ºC por unos 30 minutos, volteándolas a mitad de cocción para que la salsa se caramelice. Un consejo para intensificar el efecto glaseado es pintarlas con un pincel de cocina de nuevo a mitad del horneado. Al servir, se pueden espolvorear semillas de sésamo, que aportan un toque crujiente que complementa la salsa.
En resumen
La clave para triunfar con las alitas de pollo radica en dominar la técnica para lograr la textura perfecta. Tanto si buscas conseguir la piel crujiente y caramelizada de las alitas con mostaza y miel o adobadas y enharinadas al horno, o la jugosidad de los guisos en salsa, hay una opción para cada gusto y ocasión por lo que nunca fallarás con las alitas de pollo. Muchas de estas recetas, como el pollo al ajillo o las versiones con toques asiáticos como el teriyaki, son rápidas de preparar, lo que las convierte en la elección ideal para un plato principal o un tentempié delicioso. Además, la mayoría de recetas permiten su adaptación al gusto de todos los comensales, añadiendo más o menos cantidad de algunos ingredientes en los marinados o añadiendo nuevos como especias picantes.
¿Eres fan de las alitas de pollo? ¿Cómo sueles prepararlas?


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